viernes, 19 de diciembre de 2008
miércoles, 3 de diciembre de 2008
lunes, 1 de diciembre de 2008
viernes, 28 de noviembre de 2008
Consejo
domingo, 23 de noviembre de 2008
jueves, 20 de noviembre de 2008
Reencuentros
Esta es la historia de un cornudo. Esta es la huella del cornudo. Del hombre que un día le cogió gusto a los cuernos. Le cogío el gusto a que la mujer con la que estaba se acostara a su vez con otros.
¿ Por qué a alguien puede gustarle los cuernos ?.
Mi teoría es que así se justifica de puta madre que no estás por la labor de mover un dedo por alguien. Es como un círculo vicioso y lleno de enfermedad. " No puedo querer de verdad porque en cualquier momento esta persona puede dejarme por otro ", lo entendeis, no?. "No soy capaz de mantener ésta relación, no puedo con ella, me dejo cornamentear...a ver qué pasa. Además. como no me gusta comer coños y soy eyaculador precoz... En cambio, ella me prepara la comida, cuida de la casa, de mi hija, del negocio en común. Total, la pobre, qué más da que cuando no pueda aguantar más se pierda una noche y se acueste con otro...si yo mañana voy a tener todo por delante y matará todas las cucarachas que haya que matar...".
Bueno, lo más curioso de esta historia que estoy contando es que el protagonista le ha cogido tanto gusto a los cuernos que dejó a su mujer-amiga-sirvienta, quien arrepentida dejó de ponerle los cuernos por aquél entonces, y con la que compartía un montón de cosas ( y digo cosas ) por otra que a su vez también le está poniendo los cuernos.
Lo malo de esta historia, lo verdaderamente malo y enfermizo, es que el cornudo se resiste a dejar vivir en paz. Quiere que todos compartamos su enfermedad.
¿ Por qué a alguien puede gustarle los cuernos ?.
Mi teoría es que así se justifica de puta madre que no estás por la labor de mover un dedo por alguien. Es como un círculo vicioso y lleno de enfermedad. " No puedo querer de verdad porque en cualquier momento esta persona puede dejarme por otro ", lo entendeis, no?. "No soy capaz de mantener ésta relación, no puedo con ella, me dejo cornamentear...a ver qué pasa. Además. como no me gusta comer coños y soy eyaculador precoz... En cambio, ella me prepara la comida, cuida de la casa, de mi hija, del negocio en común. Total, la pobre, qué más da que cuando no pueda aguantar más se pierda una noche y se acueste con otro...si yo mañana voy a tener todo por delante y matará todas las cucarachas que haya que matar...".
Bueno, lo más curioso de esta historia que estoy contando es que el protagonista le ha cogido tanto gusto a los cuernos que dejó a su mujer-amiga-sirvienta, quien arrepentida dejó de ponerle los cuernos por aquél entonces, y con la que compartía un montón de cosas ( y digo cosas ) por otra que a su vez también le está poniendo los cuernos.
Lo malo de esta historia, lo verdaderamente malo y enfermizo, es que el cornudo se resiste a dejar vivir en paz. Quiere que todos compartamos su enfermedad.
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